¿Qué ves cuando te ves?

¿Qué ves cuando te ves?


 

“Si crees que puedes o si crees que no puedes, en ambos casos estás en lo correcto”.  -Henry Ford

Muchas veces me he preguntado qué separa a la gente exitosa de la que no lo es, no es nada nuevo, seguramente tú también lo has hecho. Uno imagina que cada mañana se levantan, se bañan, se arreglan y salen a ganarse la vida no sin antes detenerse un momento a mirarse en el espejo, tal vez por vanidad o por simple costumbre, y es este momento en donde quisiera que nos detuviéramos ¿qué crees que ven estas personas cuando se miran al espejo? y si me permites preguntarte, ¿qué ves tú cuando te encuentras con tu reflejo?

Si somos honestos, notaremos que la mayoría de las veces nos enfocamos en los peores aspectos de nosotros mismos: las imperfecciones, las arrugas, la calvicie, las ojeras, los kilos extras y todo aquello que en nuestra perspectiva nos aleja de lo que quisiéramos ser o la manera en cómo quisiéramos lucir, ¿la consecuencia? desde luego, una autoimagen pobre y débil que en la mayoría de los casos nos impide convertirnos en personas que queremos ser. El problema es que cuando en tu interior crees que no cuentas con “lo necesario” para ser aquello que quieres alcanzar, entonces ese pensamiento se materializa y se convierte en tu realidad.

En mi trabajo como asesor de imagen he descubierto que de nada sirve vestir de manera espectacular si no tienes una percepción de ti mismo sana. En cambio, he trabajado con personas que cuentan con una actitud encantadora y positiva y eso atrae la atención de todos los que la rodean, en estos casos, me doy cuenta que la ropa pasa a un segundo plano porque lo que hace lucir a esa persona, no son las marcas que usa o las prendas que porta, sino la actitud de sentirse importante, valiosa y única.

Hace tiempo escuché a un psicólogo famoso decir que una característica de las personas que consideramos geniales, era que éstas creían en sí mismas aun cuando nadie más lo hacía, y para ejemplificarlo puso como referencia a Thomas Alva Edison, el prolífico inventor, de quién ya es sabido el mito que asegura se equivocó dos mil quinientas veces al intentar desarrollar la bombilla, pero imaginemos por un momento que hayan sido mil ¿qué crees que pensaba su esposa, sus hijos, sus amigos, la comunidad científica? Seguramente más de una vez lo tacharon de loco o de obsesivo. Apuesto a que su esposa incluso consideró pedirle el divorcio y no me sorprendería que sus hijos se sintieran avergonzados del hombre que fracasó mil veces, y sin embargo, cuando al fin lo logró, en una entrevista sobre sus fracasos él simplemente comentó: “No fallé mil veces, encontré mil soluciones que no funcionaron”.

Los mensajes hacia nosotros mismos determinan en gran medida nuestra actitud hacia la vida. Así que si eres de esos que en toda situación ve un problema, tal vez sea hora de revisar qué es lo que te estás diciendo, se trata simplemente de cambiar el chip para cambiar la actitud, para lograrlo intenta lo siguiente:

  • Cambia la conversación que tienes contigo. Si crees que tu persona vale 2 pesos, créeme el mundo no le subirá el precio.
  • Excede tus expectativas. Lo que te detiene no es lo que eres, sino lo que crees que no eres.
  • Aporta valor a otros. Es difícil sentirte mal contigo mismo cuando haces o compartes algo bueno con otras personas.
  • Haz lo correcto aunque sea difícil. Está comprobado que hacerlo te da un fuerte sentido de confianza y satisfacción.
  • Date crédito por tus logros. Reconócelos por más pequeños que sean, recuerda que con cada paso te acercas más a la persona que quieres ser.

Ese pequeño momento frente al espejo es crucial, porque sin importar cuál sea el mensaje que te digas, ese pensamiento se convertirá en tu acompañante a donde quiera que vayas durante el día y se reflejará en la calidad de tu trabajo, de tus relaciones y sobre todo de tu actitud, abriendo o cerrando las puertas de tu éxito personal y profesional. Con esto en mente ¿Qué te dirás la próxima vez que te veas?

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