La competitividad es una de las competencias que son necesarias en nuestro entorno, laboral y de negocios  principalmente, pero también lo llevamos a otros ámbitos o roles de nuestra vida como el social, personal, económico y en ocasiones el familiar; es tan común que ya lo vemos como algo muy normal, y sí, en cierta medida estamos hechos para acumular la energía necesaria que nos ayude a rendir lo suficiente para poder cubrir nuestras necesidades básicas o de supervivencia. Sin embargo una de las características, por la que nos diferenciamos de las demás especies que es la conciencia a veces nos pone algunas trampas que pueden terminar en un conflicto de desvalorizacion.

Esto sucede porque nuestro cerebro esta hecho para la acción, y utiliza diversos mecanismos como la mente, el ego, la memoria entre otros, la mente contiene una cantidad impresionante de información, el ego nos ayuda a reafirmarnos a nosotros mismos y la memoria nos ayuda a tener las sensaciones corporales y las emociones suficientes para poder tener la energía para rendir. Cuando en nuestra conciencia pensamos que las cosas pueden suceder de una manera diferente (creatividad), vienen a nosotros todos los elementos descritos anteriormente, y generamos una idea, un anhelo, un sueño, y pocas veces utilizamos nuestra actividad reflexiva para poder analizarlo de manera objetiva, aterrizarlo en acciones concretas con resultados tangconcretas esta incertidumbre nos ocasiona estrés y angustia y es ahí, en ese momento cuando aparecen las trampas, porque a la par, aparecen también toda la información, recuerdos emociones y sensaciones que hemos experimentado a lo largo de nuestra vida y que hemos guardado como fracasos, incompetencia, insuficiencia, rechazo, abandono, indiferencia, etc; y esto nos baja nuestros niveles de energía y por lo tanto el rendimiento, y como resultado volvemos a sentirnos no suficientes y carentes de valor.

Las heridas de la frustración, el fracaso, la incompetencia las hemos acumulado principalmente en nuestra infancia, porque es ahi donde empezamos a aprenderlo todo y dependiendo de la actitud, el acompañamiento, el entorno, podemos procesarlas adecuadamente o no. Se quedan guardadas en el inconsciente y aparecen cada vez que sentimos que estamos viviendo una situación similar. Estar expuesto constantemente a estos conflictos con una alto nivel de estrés sin gestionarlos adecuadamente puede llegar a enfermarnos.

Entonces ¿que podemos hacer para sobrellevar nuestros conflictos de desvalorización y gestionar nuestro rendimiento?

  1. Entender que somos seres humanos no máquinas, y que podemos alcanzar todas metas que nos propongamos gestionándonos a nuestro propio ritmo
  2. Tomar nota de todas nuestras ideas inspiradoras y soluciones ganadoras posibles para los conflictos a los que nos enfrentamos, todos las tenemos.
  3. Alejar nuestra visión de esas ideas, es decir, una vez que pasa la emoción, el sobresalto, y la alegría o satisfacción, encontrar la manera de canalizar esa energía en acciones concretas que nos ayuden a dar pasos consistentes para llegar a un objetivo claro, tangible, posible y medible.
  4. Recordar que es un proceso y esto puede llevarnos a la prueba y el error, a la frustración y el enojo, pero eso también pasa, acaba y volvemos a intentarlo
  5. Todo lo que vivimos nos deja un aprendizaje y una solución, enfocarnos en ambos al momento de ir viviendo el proceso, así podemos tener la energía y entusiasmo suficientes para rendir.
  6. Somos valiosos por nuestras cualidades y la manera en que nos gestionamos, y aunque tengamos heridas que nos hagan sentir lo contrario, generalmente de la infancia, a partir de ahora, podemos hacerlo mejor y rescatarnos a nosotros mismos para cubrir esa necesidad que no se cubrió en su momento (afecto, protección, contacto, cuidado).
  7. Gracias a que vivimos estas circunstancias pudimos resolverlas a nuestra manera y eso nos dejo muchos aprendizajes y herramientas que son rescatables también
  8. Cuidarnos, el rendimiento requiere del apoyo del grupo, familia, trabajo, amistad, sociedad, cultura. Todos vivimos cada día un proceso distinto, y el impacto de nuestras palabras, actitudes y acciones condicionan el entorno, cuidemos de nosotros y de los demás.
  9. Cuando nos gestionamos mejor, alcanzamos de mejor manera y con mayor calidad nuestras metas, y logramos un alto rendimiento.
  10. Festejar nuestros triunfos nos ayuda a contactar con el entusiasmo, la satisfacción y la alegría, energía necesaria para rendir.

Cuéntenme ¿cuáles son sus principales conflictos para alcanzar un alto rendimiento?

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Post Author: Araceli Velasco